28 nov. 2013

ESPIRITUALIDAD CATÓLICA. ¡Gracias, Encarnita!


P. Jorge Teulón. Hoy, desde este blog, quiero agradecer públicamente, mientras nuestros Obispos acaban de abrir la CII reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, la labor de quien ha dirigido la Oficina de las Causas de los Santos durante casi 13 años, desde su creación, en enero de 2001.


Un año después de la llegada de Mª Encarnación González Rodríguez a la dirección de la Oficina para la Causa de los Santos de la Conferencia Episcopal Española desembarqué en aquella bendita casa como “elefante en cacharrería” para un proyecto que me confiaban mis Obispos. Por aquel entonces, el Cardenal Francisco Álvarez Martínez y Monseñor Juan José Asenjo, su Obispo auxiliar y a la par Secretario de la Conferencia Episcopal, querían impulsar un proceso de más de novecientos mártires de la persecución religiosa española en la provincia eclesiástica de Toledo (Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Sigüenza-Guadalajara y Toledo) junto con la diócesis de Ávila y varias familias religiosas. Era el primer proceso que se abría como Provincia eclesiástica. Muchas han sido las dificultades para llevar a cabo este laborioso (y casi imposible) trabajo. Once años después seguimos trabajando. Pero esa es otra historia.

Mª Encarnación González, a la que cariñosamente llamamos Encarnita, es Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid, en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas y Doctora en Historia por la Universidad de Barcelona. Trabajó especialmente en la Causa de Canonización de San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana, a la que pertenece.

Desde su creación, la Oficina para las Causas de los Santos ha sido la coordinadora de las causas de beatificación de los mártires de la persecución religiosa en España, cuya última celebración tuvo lugar el pasado 13 de octubre en Tarragona, con la beatificación de 522 mártires. También ha sido la Postuladora en la causa para el doctorado de San Juan de Ávila, cuya proclamación como Doctor de la Iglesia tuvo lugar en Roma, el pasado 7 de octubre de 2012, coincidiendo con la ceremonia de apertura del Sínodo de los obispos.

Mis diferencias, a la hora de trabajar, no me impiden ser objetivo con todo lo realizado por la Oficina hasta el día de hoy: con tres hitos importantísimos (las beatificaciones de 2007 y 2013, y el Doctorado de San Juan de Ávila). Sus trabajos serán sin duda pagados por el mejor pagador, Nuestro Señor Jesucristo, y por los más de mil mártires, para los que tan activamente ha trabajado a lo largo de todos estos años. Los tres tomos “Quiénes son y de dónde vienen” quedan como referentes para los trabajos martiriales.

Así, en nombre de tantos, y de los que ahora callan: muchas gracias por todo.



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