OPINIÓN. Fray Tuk. El poder político y mediático de la dictadura inquisitorial homosexualista. Es sencillísimo demostrar que el lobby gay (que consideramos, como ya hemos explicado en
artículos anteriores, no representa a la mayoría de los homosexuales, sino que buscan sus propios oscuros intereses) tiene un poder político-despótico importantísimo, y cada vez mayor. Basta como ejemplo repasar, sin ir más lejos, la prensa de ayer. ¿No nos habían dicho que vivimos en estados de derecho, donde todos los ciudadanos son iguales ante la ley? ¿En democracias donde prevalece la opinión mayoritaria? ¿En regímenes de libertades donde cada uno puede exponer sus ideas sin miedo a la censura ideológica? Pues va a ser que no, porque
el lobby abortero-pseudofeminista-homosexualista-laicista-cristófobo, minoría minoritaria donde las haya, impone sus normas dictatoriales e inquisitoriales al resto de los ciudadanos. Vean, vean. Y eso que hemos elegido como ejemplo sólamente la prensa del día de ayer.