20 oct. 2010

Entrevista al Padre Aaron Lima Toledo, ST




Archivo. Entrevista realizada el 29 de julio de 2009 con motivo del año sacerdotal. Aaron Lima Toledo es un sacerdote argentino, del Instituto Secular Servi Trinitatis.





RESUMEN DE LA ENTREVISTA

El llamado de Dios a la vida sacerdotal

"… La vocación al sacerdocio no es algo natural, sino sobrenatural. Es un encuentro personal con Jesucristo, que llama a esa persona para realizar esa vocación en el mundo. En mi caso fue un encuentro personal con Cristo sobre todas las cosas, pero en la vida de cada hombre se manifiesta de modo humano, porque… Dios se hizo hombre para estar con los hombres a la manera humana… Conocemos la vocación al sacerdocio por el encuentro con los hombres y por el encuentro con ese Jesucristo que está entre los hombres. Me ayudó mucho conocer a sacerdotes que entregaban su vida a Jesucristo de un modo desinteresado lleno de amor, lleno de fatigas, de esfuerzos, pero que en todo ese trabajo ingente encontraban su mayor felicidad: reproducir, o hacer presente en el mundo de hoy la figura de Jesucristo...Mucha gente se asombra de la conversión de San Pablo porque se le apareció Jesús en el camino de una manera extraordinaria, pero el Papa Benedicto XVI, cuando explica la vocación de San Pablo, dice que no hay que tener en cuenta los momentos extraordinarios de esta aparición... Lo importante es que él se encontró con Jesucristo… Eso es lo que marca el Papa... quedarnos en la realidad de Jesucristo hecho hombre y cómo está presente en su Iglesia y desde ahí llama a todos los hombres".

Eso es lo que vi reflejado "en la vida de la Iglesia y en la vida de dos sacerdotes que muchos conocen: el P.Rafael y el P.Víctor. La labor que hicieron en esta parroquia de Itatí para mí fue el detonante para decir `yo quiero seguir a Jesús como ellos le están siguiendo´;… descubrir toda la labor que hacían… en las 8 capillas y también la forma de transmitir la Palabra de Dios, su predicación, como lo vivían... Y surgió en mi interior el deseo de entregar mi vida como ellos la estaban entregando… Fue un proceso… El P.Rafael… fue poniéndome delante de mis ojos lo que implica la vida sacerdotal… Desde el principio me habló de que era algo maravilloso entregarse a Dios, pero que también era una vocación que yo tenía que descubrir, que Cristo quería eso y después libremente elegir... El sacerdote tiene que exponerse a entregar la vida como Jesucristo… Fue todo un proceso ir meditando en el corazón… Me llevó un año y cuatro meses meditarlo. Estaba decidido pero también tiene uno que considerar lo que Cristo espera de él y si uno está dispuesto a entregar la vida y ponerse a esa altura, ese sacrificio que pide Jesús a las personas que se entregan al sacerdocio… Entonces considerar bien, reflexionar, meditar y después poner la confianza en Dios y entregarse, sabiendo que aquel que comienza la buena obra en uno…, Jesucristo, el Salvador, va a ser el que la va a llevar a término, por lo tanto…, decidirse por Jesucristo, con determinada determinación como nos enseña Santa Teresa de Jesús.

Valoración de su primer año de sacerdocio. El trabajo apostólico en España

"… Cristo llama a todos los católicos a tener examen de conciencia de sus obras y mucho más a un sacerdote que, desde el momento en el que es consagrado sacerdote, está destinado a ser imagen de Jesucristo. Del Santo Cura de Ars, decía la gente que veía a Dios en un hombre,… por lo tanto es algo exigente en ese sentido. El sacerdote tiene que corresponder a la gracia de Dios y por eso constantemente un sacerdote intenta examinar su conciencia para ver cómo va realizando su trabajo. En mi caso el primer destino sacerdotal fue un poco curioso, porque siendo diácono me habían mandado a un colegio para encargarme de las catequesis y acabé el año escolar siendo sacerdote, dando las catequesis en ese colegio y la primera comunión a muchos de los chicos que llevé en catequesis… Recibir sus primeras confesiones y luego darles el cuerpo de Cristo por primera vez, para mí fue un inicio de la labor sacerdotal muy importante, porque pude descubrir de alguna manera... que estos dos sacramentos, la Eucaristía, y la confesión de los pecados en la penitencia, son como los dos ejes centrales de la vida del sacerdote. Ahí es donde se refleja más… lo que Dios le da al sacerdote, el poder inmenso que le da… con unas simples palabras... hacer desde el cielo que él venga a habitar entre nosotros; que el pan deje de ser pan y se convierta en el cuerpo de Cristo. Y luego en el sacramento de la confesión tener el poder de decir `yo te absuelvo de tus pecados´ y que Cristo actúe por medio de uno perdonando los pecados. Eso es algo muy grande… Después en las vacaciones se decidieron destinos y me mandaron a la Parroquia Santos Inocentes que está en Madrid. Ahí está el P.Rafael de párroco y el P.Víctor de adscrito... Ahí estuve… hasta mediados del 2009… Mi año ahí fue un poco curioso… por la experiencia de llegar a la parroquia… El abanico de la labor de las actividades se abrió mucho más, entonces los fallos que uno tiene se notaron mucho más, porque… requieren del sacerdote estar más atento, prepararlo mejor, dedicarle más tiempo, hacer todo con más prontitud y diligencia… Me supuso más esfuerzo y también ser mas critico conmigo mismo, hacer mejor mi examen de conciencia, aceptar mis errores, y la corrección del P.Rafael... No nos gusta que nos corrijan pero… si uno es un poco humilde y dócil y se deja corregir, después aprende un montón y no se vuelve a equivocar...".

Año sacerdotal: el ejemplo del Santo Cura de Ars para todos los sacerdotes del mundo

"Con respecto al año sacerdotal que comenzamos el día 19 de junio, festividad del Sagrado Corazón de Jesús, es un año importantísimo en la vida de todo sacerdote. Debemos recibirlo primero con gran espíritu de apertura a buscar lo que Cristo quiere para la vida del sacerdote y segundo recibirlo... con un ánimo de alegría. Este año… muchas personas van a estar rezando especialmente por los sacerdotes...; muchas personas van a recibir de un modo más especial aún el llamado de Jesús a entregar su vida al sacerdocio y también saber y recibir con alegría que el sacerdote es, como dice el mismo Cura de Ars, después de Dios, la persona más importante sobre este mundo… En la carta que escribe el Papa Benedicto XVI a todos los sacerdotes al inaugurar este año sacerdotal, va marcando varias pautas. Lo primero…: considerar al sacerdocio como algo inmensamente grande, y… traía a nuestra memoria las palabras del cura de Ars: `qué grande es el sacerdote y si realmente nos diéramos cuenta de lo que es moriríamos de alegría´… Él veía al sacerdote como el hombre que estaba… en todos los momentos mas importantes de la vida: recibe al alma del niño en el Bautismo y lo hace hijo de Dios; recibe sus pecados en la confesión, carga con ellos; les acerca la primera comunión, les da el cuerpo de Cristo; les prepara para la muerte en el momento en que ésta llega, por medio del sacramento de la unción de los enfermos; les prepara y los une en santo matrimonio con la bendición sacerdotal…; el sacerdote es consagrado por otro sacerdote, que es el obispo… Si no hubiera sacerdote no habría nada, no estaría ni el cuerpo de Cristo ni el perdón de los pecados y ahí hacernos ver la importancia del sacerdote para la Iglesia… Luego nos llamaba a una identificación especial con el ministerio sacerdotal,… a tomar conciencia primero de quienes somos: personas que reproducen la imagen de Jesucristo en el mundo y… nos ponía delante al Cura de Ars… Decía el Papa, él se lo tomó tan en serio que… si alguien quería hablar con el cura, ahí estaba, en la casa, en la iglesia, frente al sagrario, rezando, pidiendo por sus fieles para que se convirtieran y cambien… Era una persona que se hacía presente en todos lados, visitaba todas las casas, se preocupaba por los enfermos, por las familias, organizaba misiones populares, organizaba las fiestas patronales;… tenía una escuela para niños huérfanos que se llamaba `La providencia´; se ocupaba… de la educación de los niños haciendo las catequesis, llevándolos a jugar al parque y a tener actividades con ellos, y de esa manera creó… un círculo virtuoso, es decir que las personas se acercaban a Cristo, al sagrario a visitarle y de ahí encontraban a su sacerdote y obtenían… el perdón de los pecados… El cura de Ars se convirtió en el siglo XIX, no sólo en el sacerdote más famoso de toda Francia… sino que Dios hizo de esa persona humilde y sencilla el patrono de todos los sacerdotes, el modelo sacerdotal que hoy todos nosotros tenemos que seguir”.

Un invitación a los jóvenes a escuchar el llamado de Dios a la vida sacerdotal

“… Es recordar las palabras de Juan Pablo II. Cuando él empieza su pontificado habla a los jóvenes claramente: `no tengáis miedo´ y lo uno a cuando el Señor le pide a la Virgen María su consentimiento: lo primero que le dice el ángel… es `no temas María, no temas cumplir con tu vocación´. Lo primero que tiene que tener un joven es valor para entregarse a Jesucristo, estar dispuesto a entregar su vida. ¿Cómo obtenemos ese valor? Siendo verdaderos hombres, abriendo el corazón a la verdad… Si nosotros creemos en un Dios… bueno y providente… que nos regala el don de vivir cada día, cómo no confiar…, cómo tener miedo ante un Dios así, que le importamos más que un simple gorrión que se alimenta día a día…, porque somos imagen y semejanza de Dios… Dios no abandona nunca… al que quiere cumplir su voluntad. Segundo: después… de entregarnos a Dios en el cumplimiento de los mandamientos, estar dispuestos a aquello que le dijo Jesús al joven rico: si quieres ser perfecto, ahí está la libertad del hombre…, estar dispuestos a… esa entrega generosa al servicio de Dios y descubrir que Cristo nos llama a reproducir su vida, a ser otros cristos… El joven de hoy quiere ser alguien grande, alguien que pueda hacer algo por los demás, por este mundo que sufre tantas veces la injusticia, la falta de Dios... Si uno quiere ser grande tendrá que imitar a Jesucristo y dentro de todos los que queremos imitar a Jesucristo… el que se acerca más a esa imitación es el sacerdote… Pero eso es un proceso. Hay que tener el corazón dispuesto a que a uno le corrijan…, le vayan indicando un montón de defectos y le vayan llenando con la vida de Jesús, con el Evangelio, con la entrega generosa, con el dominio de uno mismo, con la virtud de la castidad, con la virtud de la fortaleza… para sacar adelante la parroquia… La vida sacerdotal es la vida con más proyectos: el sacerdote está pensando cómo la personas pueden amar más a Jesucristo…: las misiones, las catequesis, las convivencias, los comedores, los grupos de cáritas, de Acción Católica, de la renovación carismática, todas esas cosas… son para que las personas conozcan y amen más a Jesucristo… Nunca descansa,… y eso es algo que a una persona le llena de inmensa alegría, de gran gozo en el esfuerzo… La vida sacerdotal no sólo es que valga la pena, sino que es necesaria… Es necesario que todo joven lo considere alguna vez en su vida, se ponga a pensar `por qué no voy a ser yo sacerdote´. Decía San Juan Bosco, el gran educador de la juventud, que el 70 % de los jóvenes estaban llamados a la vida sacerdotal… Después, mediante la lectura del Evangelio encontrarnos con Jesucristo, y ver que a nosotros nos dice `vende todo lo que tengas… y te haré pescador de hombres”.

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